El concepto es una pasarela de moda construida sobre la superficie de la piscina natural de agua de mar. La imagen es potente: las colecciones de natación presentadas literalmente sobre el agua, con el Atlántico como fondo. La producción, en cambio, depende de una variable que ninguna hoja de cálculo controla: el nivel y el estado del mar en el momento del montaje.
El emplazamiento tiene comunicación directa con el océano. Durante el montaje de la estructura sobre el agua, una marea alta inundó la zona de trabajo. La respuesta de producción tuvo que ser inmediata. Los modelos de pasarela estándar, pensados para superficies secas y controladas, no estaban preparados para operar en esas condiciones. El mar había convertido el espacio de trabajo en un entorno submarino parcial, y el calendario del evento no admitía un día más de margen.









