Un evento para quinientas personas de una startup tecnológica en expansión tiene dos riesgos enfrentados. El primero es quedarse corto: una cena con discurso del CEO y música de fondo reproduce el cóctel de empresa que nadie recuerda tres días después. El segundo es pasarse: una producción que se ve más cara que los sueldos del trimestre genera el rechazo opuesto.
El concepto tiene que encontrar el punto de equilibrio que hace que el equipo sienta que la empresa los celebra de verdad, sin caer en ninguno de los dos extremos. A eso se añade la operativa de producir un evento de quinientas personas con coordinación logística real: acceso, catering, audiovisual y dirección artística para un espacio que funcione a esa escala.









