Wallbox Wall Street — Wallbox

Wallbox

Wallbox Wall Street

Evento de marca · Finca Mas Soler · 2020

Evento corporativo Wallbox en Finca Mas Soler para celebrar el listing en NYSE. Velada con estética Wall Street años 80 como contrapunto físico al hito financiero.

El reto

Sonar la campana de Nueva York desde Barcelona, sin parecer postal.

El cliente plantea una tensión incómoda. La campana de Wall Street se toca a más de seis mil kilómetros, en un edificio icónico que tiene su propia gramática visual. Replicarla en Barcelona sin caer en el decorado de cartón es la primera trampa del proyecto.

La segunda es de tono. Una salida a bolsa convoca a inversores, analistas, medios económicos, partners industriales y a la propia plantilla. Cada audiencia espera un código distinto. Si el formato se inclina demasiado hacia lo institucional, la plantilla se siente espectadora de su propia historia. Si se inclina demasiado hacia lo festivo, el mercado lee frivolidad en un momento de máxima exposición regulatoria.

A esa tensión se suma la ventana temporal. La fecha exacta de cotización en NYSE no se negocia: la marca el supervisor americano. El evento de Barcelona debe quedar listo para encajar en cualquier ajuste de calendario sin perder coherencia con la operación financiera. Producción y agenda corporativa se mueven al mismo tiempo, y el margen de error es estrecho.

La respuesta de Bacus

Wall Street en Barcelona: el parqué como escenografía narrativa.

Bacus propone leer el acto como una jornada bursátil. No una imitación literal del NYSE, sino una traducción visual que el público lee al instante: parqué, indicadores en verde, cintas de teletipo recorriendo la sala, dress code referenciado, y una campana real situada en el centro de la escenografía como pieza narrativa principal.

El recorrido del invitado se diseña en tres tiempos. Llegada en clave business, con acreditación tratada como pase de cotización. Bloque institucional con intervenciones cortas, datos pantalla y lectura del momento corporativo. Y cierre con el toque de campana coreografiado al segundo, que rompe el código formal y libera la sala hacia el formato celebración.

El equipo integra dirección creativa, producción técnica, escenografía a medida, contenido audiovisual, dirección de actos y un guion editorial trabajado palabra a palabra con el área de comunicación del cliente. Cada elemento se valida contra dos preguntas: cómo se cuenta en redes y prensa al día siguiente, y cómo lo recuerda quien estuvo dentro de la sala.

La producción se planifica con ventana flexible para absorber ajustes de calendario financiero sin recolocar el proyecto entero. Los proveedores trabajan con fechas marco hasta confirmar la ventana definitiva. Es una decisión que cuesta dinero en reservas, y que el cliente entiende desde el principio como seguro narrativo.

La experiencia

Dos horas en las que la plantilla deja de ser audiencia.

El invitado entra en código bolsa. Acreditación seria, pantallas en verde, sonido ambiental de parqué activo. Durante la primera media hora, la sala respira tensión positiva: el momento corporativo se cuenta con datos, con cronología y con la presencia real de la campana al fondo, todavía en silencio.

El giro llega cuando se enciende la señal directa del mercado americano. La sala detecta el cambio de luz antes que las palabras. Hay un instante de silencio compartido, deliberadamente buscado, entre el anuncio y el toque. Ese vacío de tres segundos es el detalle más comentado en los retornos posteriores del cliente.

Después del toque, el código se libera. La sala pasa de auditorio a espacio social en menos de un minuto. El plató se reconfigura, la música cambia de paleta, y la plantilla circula por un espacio que ya no es escenario sino territorio común. La salida a bolsa deja de ser noticia para convertirse en algo que se vive en compañía.

El resultado

Una campana que se escuchó en dos husos horarios a la vez.

El cliente obtiene material de prensa coherente con el discurso financiero internacional y, al mismo tiempo, una crónica interna que circula por canales propios durante semanas. La doble lectura, institucional y celebrativa, se sostiene sin contradecirse en ningún momento del acto.

La campana queda como pieza icónica del momento fundacional de la compañía como cotizada. La fotografía del toque se incorpora a los relatos corporativos posteriores como referencia visual del hito. Bacus seguirá produciendo proyectos para Wallbox en años siguientes, con encargos que parten de la confianza construida en ese cruce entre Barcelona y Nueva York.

Cliente
Wallbox
Asistentes
800
Sede
Finca Mas Soler

Preguntas frecuentes · Wallbox Wall Street

Lo que preguntan tras leer este caso.

  • Un evento de salida a bolsa transatlántica exige coordinar tres capas en paralelo. La capa financiera la marca el supervisor del mercado americano: la fecha y el momento exacto del toque de campana no son negociables. La capa narrativa exige decidir qué audiencias se convocan al evento físico en España y cómo se equilibra el código institucional con el celebrativo. La capa logística obliga a sincronizar señal en directo con NYSE, montaje escenográfico, ventana flexible de fechas y guion validado por el área de comunicación corporativa. Bacus trabaja estas tres capas como un único proyecto integrado, no como tres encargos paralelos.

  • La trampa habitual es replicar literalmente el NYSE con columnas falsas y bandera americana de cartón. El resultado se lee como parodia. La lectura correcta es traducir la gramática del parqué a códigos visuales contemporáneos: paneles con datos en directo, cintas de teletipo reales en lugar de imitadas, mobiliario en líneas sobrias, paleta cromática referenciada pero no idéntica, y una pieza central narrativa, la campana, tratada como objeto escultórico y no como atrezzo. La escenografía debe leerse en redes sociales y en prensa económica con la misma credibilidad. Esa doble verificación es el filtro de diseño.

  • La campana del NYSE es uno de los símbolos financieros más reconocibles del mundo. Replicarla en pantalla pierde fuerza: el evento se vuelve audiovisual y se diluye en el feed de noticias. Una campana física, ubicada en eje, iluminada de forma aislada y tocada en sincronía con la cotización real, convierte el momento en acontecimiento presencial irrepetible. El sonido del bronce funciona como ancla emocional para los asistentes y como recurso de archivo para la comunicación posterior. Es el detalle que justifica reunir a la organización en un mismo espacio en lugar de seguir el hito por streaming.

  • La fecha efectiva de cotización en un mercado regulado puede moverse hasta el último momento por motivos regulatorios o de mercado. Para absorber esa incertidumbre sin recolocar el proyecto entero, Bacus reserva venue, proveedores audiovisuales, catering y equipo de producción con fechas marco amplias. Los contratos se cierran con cláusulas de flexibilidad temporal que cuestan algo más en reserva pero garantizan continuidad si el calendario financiero se desplaza. El cliente asume ese sobrecoste como seguro narrativo: vale más cubrir la posibilidad de desplazamiento que arriesgar la pérdida del hito comunicativo.

Caso siguiente

BCG Convention

Boston Consulting Group

Ver caso →

¿Un proyecto similar?

Hablemos del tuyo.